jueves, octubre 13, 2005

Tiempo

Tiempo, eso es lo que me falta, tiempo es lo que necesito para decidir, tiempo es lo que te pido, le dijo...
... mientras ella, sin decir nada, sentía como él le iba pisoteando su corazón y sus ilusiones, las lágrimas recorrían su cuerpo y llegaban a su rostro impávido, pero ella, hacía todo lo posible por frenarlas, por parecer fuerte. Sus palabras le decían que la querían, que esto no se trataba de ellos, pero ella tal vez por la seguridad y frialdad de su mirada escuchaba, esto se acabo y el tiempo que te pido es para que te prepares y no te caigas tan feo...
... Ojalá le hubiese dicho que no la quería, para así tener una razón para no pensar en él y aunque sea tener un poquito de esperanza, de que iba a poder olvidarse de todo... los minutos pasaban y el silencio los inundó. Hasta que ella ya no aguantó más y con la poca dignidad y orgullo que le quedaban se fue... se fue arrancando de la humillación de que la viera sufriendo, de que se diera cuenta que en tan sólo cinco minutos le había destrozado el corazón. A pesar desde que la primera vez que sus labios tocaron los suyos y su corazón se ilusionó, él le juró que no quería hacerle daño...

Después de la tormenta siempre viene la calma, dicen por ahí... y así está ella, en calma, después de haber sobrevivido a la tormenta... aunque que probablemente esa calma se deba a que su corazón, quedó prácticamente congelado después de la avalancha y en verdad, prefiere ni pensar en qué va pasar con él cuando el hielo se derrita y empiece a latir nuevamente...