Placeres de la vida
Son las dos de la mañana y estoy sola en mi pieza frente al computador disfrutando de mi mayor y único vicio, el café, mientras trato de entender por qué mi cuerpo se siente tan cansado, cuando honestamente lo más constructivo que he hecho en estos últimos días, fue un pequeño intento por ordenar mi pieza. Pero bueno, supongo que me merezco unos días de ocio, después de 10 meses de duro trabajo, junto a ese chico que es capaz de conquistarme con el ritmo de sus labios, con la dulzura de sus caricias o con esa capacidad casi innata de hacer que me desconecte de todo.
Quién diría que ese chico que hace dos años me pareció tan simpático, pero a la vez tan lejano, con una parada frente a la vida tan distinta a la mía, hoy día me iba a parecer tan sincero, tan auténtico, tan envolvente, tan mío... por lo que cada día estoy más segura que vale la pena jugársela y que no quiero ni pienso escapar y como siempre estoy dispuesta asumir el riesgo que esto significa.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home